Enviat per: João França | 16 Mai 2009

El amor perfecto

La amistad en la Éstica a Nicómaco (libro VIII)

Aristóteles dedica todo un libro de su Ética a Nicómaco a la amistad. Para él la amistad es una virtud y “lo más necesario para la vida” [1155a 3], además de hermosa, lo que, en su época, era prácticamente un sinónimo de buena. En todo caso, antes de entrar a ver qué es la amistad para el estagirita sería interesante contextualizarla en los modelos de amor en occidente.

El modelo griego tradicional de amor, que podemos ver en El banquete de Platón, es eros, consistente en la búsqueda de lo perfecto por lo imperfecto, un amor del inferior al superior. La amistad aristotélica es philia, que es un amor entre iguales. Finalmente, con el cristianismo aparece el concepto de caritas, que es el amor, inspirado en el de Dios al hombre, desinteresado del superior al inferior.

Centrándonos en Aristóteles, encontramos que lo amable es lo único susceptible de ser amado y puede ser bueno, agradable o útil. Se considera amistad el sentimiento hacia los hombres, no el aprecio por los objetos. Aunque sólo hay una amistad verdadera, el hecho de que a los tres tipos de amor se les llama amistad hace que usemos también estos términos. En todo caso, son tres los tipos de amistades. Empezaremos hablando de las amistades parciales para definir qué no es la verdadera amistad.

Hablamos, en primer lugar, del amor por interés, el amor a aquellas cosas útiles. Se da sobre todo en los viejos ya que, dice Aristóteles, no pueden valerse por sí mismos. Los amigos de esta índole aman no el amigo, sino el objeto de utilidad. Esta amistad desaparece, por lo tanto, tan rápido como lo hace su objeto.

El amor por placer, a aquello agradable, se da, en cambio, en los jóvenes, ya que son buscadores de placer. Por esto, a diferencia en algunos casos de los amigos por interés, desean una convivencia. En todo caso, desaparece en cuanto cambia la noción de lo que es agradable, cosa que cambian los jóvenes con la edad. Mientras se conserva es, sin embargo, la que más se parece a la verdadera, dice Aristóteles, ya que las dos partes reciben lo mismo.

Eliminados estos dos modelos, nos queda el amor virtuoso, el que defiende Aristóteles como la única forma verdadera de amistad. Esta amistad sólo se puede dar entre los hombres buenos e incluye las otras dos;

Los buenos no sólo son buenos en sentido absoluto, sino también útiles recíprocamente; asimismo, también agradables, pues los buenos son agradables sin más, y agradables los unos para los otros. [1156b 15-18]

Su gran diferencia de las demás se podría resumir en el hecho que es permanente. En todo caso, podríamos desarrollar sus características hablando de la convivencia, la correspondencia y la igualdad.

La convivencia es del todo necesaria para la verdadera amistad. Ésta requiere tiempo ya que “el deseo de amistad surge rápidamente, pero la amistad no” [1156b 32]; la amistad necesita intimidad y conocimiento. Es por esto por lo que no puede ser dañada por la calumnia, ya que uno ha puesto a prueba un amigo y lo conoce lo suficiente como para no fiarse de habladurías. Las distancias, aunque no rompen la amistad, sí rompen su ejercicio.

La correspondencia es un factor imprescindible en el modelo de amistad que plantea Aristóteles. Lo es porque, si los hombres son buenos, quieren el bien también para sus amigos. “Al amar a un amigo”, dice, “aman su propio bien, pues el bueno, al hacerse amigo, llega a ser un bien para su amigo” [1157b 34-35]. Cabe remarcar que una amistad recíproca requiere una elección, por lo tanto la amistad verdadera es una elección.

De la idea de reciprocidad surge la necesidad de la igualdad en la amistad. Hablemos primero de las relaciones de desigualdad. Hay amistades, como la del padre al hijo o la del gobernante al gobernado, basadas en la superioridad, en las que más que una igualdad encontramos una proporción: el superior debe ser más amado. Esto tiene un límite que no está definido, pero que cuando se excede elimina la aspiración a la amistad; nadie aspira, por ejemplo, a ser amigo de los dioses. Esto nos trae la paradoja de que nadie desea el mayor bien para su amigo, el convertirse en un dios, ya que dejaría de ser amigo y, por lo tanto, un bien para uno mismo. Aristóteles hace la afirmación, que puede parecer extraña en su modelo, de que “cada uno desea sobre todo el bien para sí mismo” [1159a 11-12]. Es inquietante pensar que este amigo bueno y virtuoso, que desea todos los bienes para su amigo, sólo lo hace mientras y porque este es un bien para él.

Son personas que se asemejan al amigo el que está en posición inferior, el adulador, y el que desea el bien sin reciprocidad, el benévolo. La amistad radica más en querer que en ser querido; la virtud del amigo no es pues otra que el amor. Es gracias a ella que los desiguales pueden ser amigos ya que pueden igualarse en ella. Los amigos que aman no piden cosas malas ni las hacen, sino que, siendo buenos, se las impiden.

Aristóteles extiende su visión de la amistad a otros ámbitos de la ética: la justicia y la política. Nos dice que la injusticia aumenta cuanto más amistad haya, ya que los lazos de unión son más fuertes y las acciones, por lo tanto, más reprochables. Por otro lado también nos dice que lo natural es que la justicia crezca con la amistad. En cuanto a la política, presenta tres formas de gobierno, según el tipo de persona de las que hemos dicho sea el gobernante, que parece ser el único responsable del funcionamiento de la polis. Nos presenta la monarquía como la mejor forma de gobierno ya que el monarca, como el buen amigo y a la manera del rey filósofo platónico, vela por el bien de todos.

Visto esto y para finalizar, tendríamos que volver al inicio y comparar el modelo aristotélico con el que lo precede y el que lo sucede. Defendiendo la amistad como igualdad ya de entrada se contrapone al eros y la caritas. El eros, entendido como amor del inferior al superior, no pasa de adulación. Además de esto, se detiene más de una vez a hablar de la relación entre amante y amado tan propia de El banquete platónico:

Éstos [amante y amado], en efecto, no se complacen en lo mismo, sino el primero en ver al otro, y el segundo en recibir atenciones del amante; y, cuando la juventud se acaba, cesa a veces también la amistad (porque al uno ya no le es agradable la visión del otro, y el amado ya no recibe atenciones). [1157a 6-10]

En todo caso, no hace mención de la ascensionalidad existente en la teoría del amor de su maestro, que es la manera de conocer el bien a través de éste. Por otro lado, la caritas, como desprendimiento desinteresado y amor al inferior, para el estagirita sólo sería benevolencia, en ningún caso amor o amistad.

La amistad era para Aristóteles una forma de amor basada en la igualdad. Es el eco en este ámbito del justo medio ya que, como hemos visto, las formas de amor en las que hay exceso o defecto no son la forma perfecta de amistad. La amistad aristotélica es, dentro de su ética, el amor perfecto.


Responses

  1. Prefereixo el banquet del amor de Plató, encara que defujo bastant la filosofia clàssica grega: massa trillada!

  2. ola lesdoy mí telefono 99645154

  3. ola llamen a689452 para que puedan comprar bolets para mi jira ♥


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